22 de abril de 2011

Respuestas ilógicas

"No lograba entender si mis sentidos me engañaban, o si mi mente no conseguía asimilar tal ilógica respuesta..."


He sido consciente que mis expectativas sobre mis temores más grandes no han hecho más que hacer de mí un ser algo más libre. Seguramente romper una cadena en la que dos personas están apresadas es difícil si el temor a golpear la cadena se convierte en una herida hacia la otra persona, sin embargo, ceder esa decisión al otro sin temor a que éste pueda fallar y herirte sea un precio a pagar ínfimo comparado con la esencia de impartir tal dolor. Rota esa cadena, rota quedó el lastre que cargaba bajo mis pies, doloridos de tanto andar arrastrando dicha chatarra que tan sólo entorpecía el camino entre ambos. Noté que podía correr más rápido, saltar más alto, nadar más deprisa... Desencadeno en mí sensaciones que parecían estar extinguidas, y que, sin querer, poco a poco fueron desvaneciéndose cuando nuestra leyenda se hacía más grande.

Tanto es así, que se me olvidó querer de tanto haber querido, se me olvidó llorar de tanto haber llorado, se me olvidó envidiar de tanto haber envidiado, y mi mundo parecía una fotografía en blanco y negro; algo que no acababa de quedar bien, una especie de quiero y no puedo o sencillamente un cuadro en los que los trazos estaban borrosos. Y entonces se me olvidó vivir para los demás, pues nada tenía más cabida en mi pecho que mis pulmones y un corazón que latía por monotonía, seguramente se me olvidó cómo era sentir ese hormigueo en la barriga cuando viera pasar a esa persona, seguramente no sentiría amor si no supiera volver a reconocerlo.

Tras la explosión de eslabones surgió poco a poco sombras que fueron siendo dibujos a colores; algunos con tonos blancos, que me darían paz; otros que con tonos rojos, que me aportarían pasión; algunos otros se distinguían por sus tez verdosa, dadores de esperanza; esos otros que desteñían el lienzo con colores amarillos y anaranjados; importando a este cuadro alegría y vitalidad; y por último aquellos de tono azul, que me llevarían a un mar de tranquilidad y serenidad. Y pese a que mi mundo parece estallar en colores, sabía que mi mente no encajaría, pese a todo, llegar a entender sensaciones que para entonces estaban marchitas, pero al salir el sol, al brillar la luna y al oír el mar en sinfonía con la brisa de la costa, pareció que de nuevo corría sangre en mi interior, que mi cuerpo comenzaba a sentir el calor, y la escarcha de mi piel comenzaba a desvanecerse, comenzaba a sentir hambre, a tener sed, a tiritar si hacía frío y a sudar si hacía calor. Jamás llegué a saber cómo pero de nuevo nació en mí recuerdos sobre qué era querer, qué era llorar, qué era envidiar... Es posible que jamás logre entender si mis sentidos me engañan, o que mi mente no consiga asimilar tal ilógica respuesta, pero para mí todo está perfecto.

30 de marzo de 2011

Invisibles

Perseverancia, tolerancia, honor, dignidad, pasión, lealtad, amistad, fidelidad, odio, nostalgia... a pesar de saber qué son y cómo nos afectan, todos ellos son invisibles. Invisible, aquello que no puede ser visto o rehuye de ser visto. Invisibilidad, anhelo para algunos y castigo para otros, superpoder para superheroes y poder para heroes.

Sus mayores aliados han sido las sombras, pues siempre lograron hacerlo invisible, como muchas veces pensó, ocultarse entre ellas no era más que una técnica efectiva para proteger sus pensamientos y por ello resguardar a buen recaudo lo más intrínseco de su ser. Seguramente la indiferencia fue el primer valor que podria atribuírsele, dado que aquello que no se ve raramente pasa a tener grandes pensamientos entre el resto. Se le ha podido atribuir el rol de ilusionista, de un jugador con las sombras, de aparecer en público y no dejar a nadie indiferente, pero a su vez manejar artimañas entre las sombras para que nadie le atribuya sospechas sobre los actos cometidos en la oscuridad.

Y seguramente, de tan oscuro que vive tan oscuro se vuelve, tanto que hasta sufre castigo por ello, parece ser borrado de un mapa donde cada uno adopta su rol en un juego social, mientras que el pasa a ser un peón caído al inicio de una partida de ajedrez. Aun siendo ilusionista, las luces no se le daban bien, y sus trucos podrían quedar descubiertos de un modo bastante fácil, por ello sus movimientos eran torpes y lentos. Conoce el riesgo de quedar al descubierto, por ello se siente seguro entre sombras, como bien dije, adopta un dominio espléndido bajo ellas, pero a pesar de ello reconoce que el riesgo de poner una luz en la oscuridad podría abrir una brecha en su vida, como si de abrir la caja de pandora se tratara.

Por ello hoy pasa un día más entre sombras, resguardando bajo un manto de sombras aquello que no puede ser visto, aquello que generaría tal tensión que sus cercanos no lo entenderían. Por ello un día más ha conseguido que sean "invisibles".

27 de marzo de 2011

Debilidades

Decía el eslogan de la película que todo nace, perece y muere, y en ese perecer encuentra nuestro protagonista nuevos retos y nuevos obstáculos, a la vez que deja entrever un ápice de lo que para Aquiles fue su talón y para él son sus cruces. Continua el camino pensando que de nuevo la idea a destacar es la supervivencia ante el discurso de su vida, cuyo narrador es uno mismo, y del cual parece ser que la monotonía del ritmo, como el trasncurso lineal de la historia acaba por aburrir al mismísimo intérprete. Y de nuevo surgen las ideas tales como la felicidad, el amor y la amistad... Y pese al tiempo y lo pesado que parece ser esta historia, su autor no cambia por darle un vuelco y remediar tal fatalidad de este cansino largometraje (si Dios quiere).

Es, en este punto de la película, cuando al protagonista, narrador y creador de la obra se le aparecen ante él sus mayores temores; sus debilidades... Y es que es un ser que parece no temer a alguna situación concreta, tan sólo la simple sombra larga de sus propias debilidades hacen que los cimientos más sólidos en su mente se vengan abajo de un suspiro. Según parece reconocer, existe en su cabeza la idea de sentir culpabilidad pese a que sus actos y palabras, incluso su más profundo silencio describan acciones leales y legítimas. Pese a ello su mente parece distorsionar tal realidad favorable para transgiversarla en su propia contra. Por ello pese a tocar las notas adecuadas para que suene bien una melodia, el desacuerdo de los que le rodean le provocan sensacion egocéntrica a su mismo perjuicio. Ello le hace sentir debilidad, le hace inútil ante tan dura senda y crea en el inseguridad frente al camino.

Por otro lado encuentra síntomas de debilidad en el déficit de rencor, y pese a que muchos lo pudieran ver con buenos ojos, para él no es más que un síntoma de flaqueza emocional pues pese a querer rechazar y odiar a sus más oscuras ideas que otros adoptan y pese a querer olvidar a su peor archienemigo, jamás logra culminar tales maldades o venganzas para repeler tales circunstancias. Tan sólo entra en su alma fantasmas como la pena y la nostalgia, la decepción y la tristeza... mientras que los demonios del odio y la rabia se esfuman como vapor por el aire, dejando un cuerpo decaido y desanimado.

Por último se siente débil, siente miedo a no creer en lo que un dia quiso, en no creer en que un día nunca supo que fue saber apreciar, encariñarse, querer y amar, y que de un modo u otro supo discernir tales sombras que con el tiempo se hicieron grandes, tan grandes que tan grandes dejaron cicatrices en su alma. Y confia en su fe, confia en su instinto pero firma contratos con el tiempo para que le de treguas mientras su mente fragmenta de nuevo todo lo recorrido. Cree que todo ello llegará, que todo cicatrizará, que su cuerpo acompañará de la mano a su alma para ser más fuerte, para no sentir debilidades, y por entonces camina por la senda de siempre pero con nuevos personajes a sus costados...

Como dicen las peliculas... Continuará.

25 de febrero de 2011

Monstruos

Y en blanco la mente una mancha ensucia ese mar en calma en el que navegas hace unos días. Seguramente ha cambiado nuestras vidas, y hablo para todos. Conocemos la evolución de los humanos, la adaptación a nuevas situaciones, nuevas épocas, nuevas dificultades, nuevas esperanzas y nuevas responsabilidades. Desde el más antiguo primate que poco a poco fue evolucionando hasta lo que somos a día de hoy, e incluso a lo que muchos autores se aventuran a predecir qué seremos.

Y descubro un nuevo poder en mi mente, una nueva dificultad presentada de manera elevada a mil, como si encerraramos a un perro en una habitación y la sacudieramos muy fuerte, dándole una infinidad de estímulos que al final no le llevarán más que a la locura, al bloqueo mental o a la transformación; a la evolución de su misma especie. Y algo así es lo que me ocurre, recibo mil estímulos a los que no puedo responder, pasé por bloquearme, pase miedo y terror, rocé la locura y al final concebí mi nueva transformación. Sé que entro algo de mí que no salió, de la misma manera que salió algo de mí que no llevaba al entrar.

Pienso en todo aquello que me ha dañado durante mi vida, aquello que nunca he querido ser, aquello que he repudiado, seguramente mi figura paterna fue algo evasivo para mí, seguramente fue el reflejo de lo que mi línea delimitaba el bien del mal, y entendía aquello malo como aquello que portaba en mi interior pero que mi voluntad lograba evadir a toda costa. Pero nada más lejos de la realidad, de nuevo me equivocaba, aquella habitación me cambió, estimuló ese gen recesivo y acabó dominándome. Notaba el frio de la insensibilidad, la estupidez de la insensatez, la conformidad de un segundón, intrascendente como una gota de lluvia al caer en el inmenso mar. Parece ser que atravesé esa línea, y aunque yo no quisiera, aunque mi voluntad fuera de hierro, aquel gen recesivo conseguía destruirla en un suspiro. 

Tan sólo sentia un vacío sentimental hacia los míos, una indiferencia, una nostalgia lejana... De nuevo pronuncié una frase que rondaba por mi mente blanca, vacía... "Cuando ves que un gen recesivo empieza a dominarte te das cuenta que estás creando a un monstruo"

29 de enero de 2011

Abriendo caminos

Uno va dando pasos con pies de plomo, evitando pisar donde no debe, bien por no hacerse daño y caer o bien por pisar a alguien, y aunque todo es muy oscuro, y es difícil ver una luz a lo lejos del sendero uno continua caminando.

Y así lo creo con tanto convencimiento que yo mismo me he creado mi propia realidad y con ella soy feliz. Me limito a guardar mis pensamientos y a ocultar mis sentimientos más profundos y creedme cuando digo que todo me va "bien". Soy un tempano de hielo. Y en vez de dedicar mi vida a acomplejar vidas ajenas como venganza a mi triste camino oscuro y lleno de cuestas, tan sólo me regocijo con el saber que no por hacer más difícil la existencia de quien me la ha jurado mi vida será más lúcida y llana. Cada vez que más pequeño me hago, más ganas tengo de volver a hacerme grande, y es aquí cuando todos me daban por muerto. Cuando han creído acabar conmigo no sólo quedaron sorprendidos al ver que no lo estaba sino que se sobresaltaron al ver lo grande que me habían hecho. 

Cuando alguien me cierra una puerta, yo abro una ventana y con ella un nuevo camino y una nueva gota de esperanza, una nueva halo de luz a lo lejos. Y aunque doy por hecho que nunca me conformaré con mi destino, sigo caminando. Dando pasos firmes y potentes porque jamás me rendí y porque llegaré hasta el final de mi camino, aunque me llevé a un lugar donde no brillé el sol y haga mucho frío. No me gustará mi destino, pero es mi destino y lo acepto.

Conozco mi techo y mi suelo, y mientras esté seguro de donde están, de dónde piso y hasta dónde puedo tocar con los dedos siempre me cerrarán puertas e incluso me las estamparán contra la cara pero yo seguiré abriendo ventanas, y después caminos, y con todo ello me bastará para conseguir mi "felicidad".