19 de octubre de 2012

Sin palabras

Sin palabras me miraste
Intentándome decir que tenías ganas de vivir,
que me reconociste, 
y tan sólo salió un suspiro de tu boca
cuando cogiste mi mano con fuerza desde la camilla.

Sin palabras el tiempo nos erosionó
y poco a poco la distancia se hizo fuerte entre los dos.
No mediamos ni una palabra más.
Simplemente caminaste desviándote hacia el norte
mientras yo debí hacerlo hacia el sur.

Sin palabras vinistes a decirme con caricias
que la vida es efímera,
que es un camino
y que es largo y lleno de obstáculos, 
pero que de todo se aprende.

Sin palabras me dejó el alma
cuando para mí llegó siempre a lo más alto,
un abuelo hecho padre, 
un amor solidificado,
un recuerdo inolvidable.

Sin palabras me quedé
sentado frente al televisor
pensando si la vida se mide por nuestros actos
si tenemos un precio por ellos
¿Cuál sería mi precio? Me pregunté sin mediar palabra


A veces el sentimiento queda corto ante las palabras
y por ello, tal vez,
no hagan falta palabras, 
porque nunca necesitamos palabras para sentirnos unidos
porque tú me lo dijiste: "Nunca estarás solo"

(Texto de Julio de 2009)

1 comentario:

  1. A veces los silencios hablan más que las palabras. Incluso los gestos y, por qué no, los actos que vivimos junto a quienes más queremos; ésos ya hablan por sí solos. Toda pérdida es dolorosa, pero los conocimientos y la esencia de la que nos empapamos a través de esas personas, son palabras que perduran a lo largo del tiempo, ya que cuando estamos apunto de errar, de caer o de fallarnos a nosotros mismos, vuelven a aparecer en boca de aquellos que ya en la dirección Norte o en la del Sur, siguen velando por nosotros.

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